Creciendo en el Camino

Reserva Nacional de Paracas, el paraíso de las aves

Estábamos en la búsqueda de un lugar tranquilo para descansar, el trajín del camino se hacía sentir y hay momentos donde el viaje te pide parar un poco, reorganizarte, hacer un poco de vida de rutina. La ciudad de Paracas fue el lugar ideal. Sus bellas playas, sus miles de aves, la calidad de su gente y la tranquilidad que reina en la zona generaron un combo perfecto para nosotros.

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La ciudad nos recibió llena de aves

Llegamos de noche en caravana junto a nuestros amigos viajeros colombianos y a los chicos de Por América en Circo. Estacionamos en la plaza principal de la ciudad y recorrimos un poco la costanera, muy temprano agotados por las vueltas del día nos fuimos a dormir.

Ni bien amaneció y por primera vez en todo el viaje nos despertaron golpeándonos la puerta de la camioneta, era el Serenazgo (policía de Perú) que nos pedía si nos podíamos retirar del lugar porque tenían que hacer mantenimiento. Muy amablemente nos recomendaron un lugar para que fuésemos a orillas del mar y así fue como llegamos al límite de la ciudad, junto al mar y al lado de la reserva Nacional de Paracas, un lugar muy tranquilo que por la mañana se inundaba de pájaros de todo tipo de especies.

Entre ellos se destacan los enormes Pelícanos que sobrevuelan el mar a muy baja altura como si fueran Jet de combate.

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Volando bajito

Cientos de flamencos rosados caminando con sus patas flacas por la costa del mar.

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Un enorme flamenco rosado

Y también las elegantes garzas blancas como la sal.

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Una bella postal

Día a día llegaban al lugar distintos visitantes y así fue como conocimos a Julián y Lin, dos viajeros Franceses que se tomaron un año sabático para recorrer en su camioneta Land Rover todo Sudamérica.

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Juntada viajera

Y también a Manon, una gran amiga que se tomó muchísimo tiempo para jugar y compartir conmigo. Ella es de Holanda pero hace bastante tiempo que vive en Colombia por lo que pronto iremos a visitarla.

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Con mi gran amiga Manon!!!

La reserva de Paracas esta bañada por las frías aguas de la corriente de Humboldt, es una de las zonas marinas más ricas del planeta. En el lugar se han dado cita el agua, el viento, el tiempo y la arena para formar uno de los ambientes naturales más hermosos de Perú. Playas de ensueño, asombrosas formaciones geológicas, grandes colonias de lobos marinos y miles de aves nos dieron la bienvenida a este real paraíso ubicado entre el océano y el desierto.

La entrada a la Reserva es accesible y con ella podes acampar dos noches dentro del lugar. Lamentablemente fuimos en temporada baja donde estaban realizando mantenimiento en distintos caminos y no pudimos recorrerla en su totalidad.

Ni bien entramos nos encontramos con un enorme y completo centro de interpretación que nos sirvió para entender los procesos ecológicos y los objetivos de conservación de la reserva.

El camino que atraviesa el lugar es muy pintoresco, en todo momento vas atravesando el desierto rodeado de dunas doradas que reflejan como espejos la luz del inmenso sol.

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Atravesando la reserva

La bahía de Lagunillas es uno de los lugares más visitados, lugar que hace más de diez años fue azotado por un Tzunami que al día de hoy se siguen observando las consecuencias, hay que desviarse más de diez kilómetros del camino original para rodear toda la zona que inundo el agua y que aún sigue tan húmeda que no se puede construir camino alguno.

Es una bahía de pescadores donde hay distintos restaurants para degustar unos ricos mariscos o pescados frescos de la zona.

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Lagunillas

Siguiendo camino al sur nos cruzamos con un pequeño circuito de caracoles prehistóricos. Lleva unos 20 minutos caminando y se pueden observar muchísimos caracoles fosilizados.

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Caracoles fosilizados

Por ultimo nos encontramos con la playa y sus acantilados, una increíble postal que quedara en nuestro recuerdo y de las mejores vistas que hemos logrado en este viaje.

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Una de las imponentes playas de la reserva

Estuvimos 7 días en total descansando en este hermoso paraíso donde papá aprovecho para tomar algunas clases de kite surf donde después de tanto practicar pudo al fin pararse y andar un buen rato sin caerse.

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Papá mostrando su destreza

Sin lugar a dudas tienen que conocer este paraíso que la naturaleza nos regala, les dejo un fuerte abrazo y no olviden de suscribirse para no perderse de nada.

Para ver todas las fotos de nuestro paso por acá no dejen de hacer click aquí.

 

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