Creciendo en el Camino

La Habana, Cuba. Una ciudad que enamora!!!

Hay destinos que uno sueña con conocer pero que parecen totalmente inalcanzables. Desde mucho tiempo antes de comenzar con esta aventura a mamá y papá les rondaba por sus cabezas la idea de conocer la tan famosa isla de Cuba, sus ciudades, su cultura, sus historias y su gente pero la siempre tan devaluada moneda argentina hacia que fuera totalmente imposible para su economía.

Cuando estuvimos en Colombia allá por fines del 2016 estuvimos a punto de poder ir, habíamos encontrado una súper oferta en un cyber monday, junto a que teníamos donde dejar a la Gran Sprinter en un lugar seguro, pero el destino nos jugó una mala pasada y nuestra tarjeta de crédito no pasó, lo mismo sucedió con otra tarjeta que pedimos prestada, por lo que llegamos a la conclusión de que no era nuestro momento de hacer ese viaje.

Así fue como el tiempo paso y con ello avanzamos en kilómetros, y 3 años después llegamos a México, uno de los puntos más próximos a la isla y por ende donde los vuelos son muchísimo más económicos. Ya hacía varios meses que estábamos rodando por el país por lo que teníamos que salir para renovar nuestra estadía, no hacía falta salir con la camioneta ya que esta como en su título figura como Motorhome tiene 10 años para circular por este enorme país, y así fue como reflotamos la idea de por fin conocer el tan añorado destino. Con mucho esfuerzo conseguimos el dinero y con toda la felicidad del mundo compramos los 3 billetes aéreos que nos trasladarían desde Cancún, México a la ciudad de La Habana en Cuba, para poder recorrer la isla durante 29 largos días. Felicidad que nos duraría muy poco ya que como la gran mayoría sabe, mamá tuvo un pequeño accidente donde se le desprendió una retina y tuvo que ser intervenida quirúrgicamente de emergencia llevándose la gran mayoría de nuestros ahorros y dadas las fechas de reposo que nos planteaba el medico en una primera instancia iba a ser totalmente imposible, por segunda vez, poder realizar el tan ansiado viaje.

Intentamos por todos los medios poder devolver o cambiar los aéreos pero la empresa en todo momento no nos dio posibilidad alguna de poder hacerlo sin desembolsar una suma de dinero que implicaba mucho más de lo que ya habíamos pagado por los aéreos.

Mamá se realizó la cirugía con éxito y debido al tipo de intervención que le hicieron los tiempos de recuperación se aceleraron por lo que el medico nos dio el ok para poder realizar el viaje siempre y cuando tuviese ciertos cuidados, como no hacer grandes esfuerzos y no estar en contacto con el mar y la arena. Hicimos mil cuentas, papá trabajo casi todos los días que mamá hacia reposo, y le dimos mil vueltas a la cuestión, por un lado si o si teníamos que salir del país, los vuelos no los podíamos cambiar por lo que si no los usábamos perdíamos el dinero invertido en ellos, comer había que comer acá o allá y viajar hasta Guatemala para renovar nuestra estadía en México implicaba casi el mismo gasto que íbamos a tener en alojamiento, y encima también teníamos donde dejar la camioneta segura y sin gasto alguno, por lo que decidimos que este si era nuestro momento de realizar el viaje. No íbamos a conocer playas pero si íbamos a tener mucho tiempo de recorrer casi todas las ciudades históricas de la isla.

Así fue como el 13 de noviembre del 2018 a las 23 hs con toda la felicidad del mundo y ya con las mochilas armadas emprendimos el periplo de llegar hasta la tan soñada ciudad capital de Cuba, La Habana!!!

El viaje no fue sencillo, tomamos un bus que nos llevó en México desde la ciudad de Mérida hasta el centro de Cancún, ahí tomamos otro bus que nos llevó hasta el aeropuerto. Pasamos casi toda la noche en el mismo y por la madrugada volamos a la Habana, lugar al que llegamos 15 horas después totalmente molidos.

Ya en tierra cubana nos encontramos inmediatamente con la primera novedad de la isla, teníamos que cambiar dinero y nos comentaron que hay dos monedas que circulan en el país, una es el CUC que es la divisa para turistas y la otra es la moneda nacional que es la que manejan los cubanos. Por suerte llevábamos pesos mexicanos, ya que si uno lleva dólares hay que pagar un 10 % extra en el valor del cambio de impuestos. Luego de hacernos con un poco de ambas monedas nos cargamos las mochilas al hombro y caminamos los casi 3 kilómetros que nos separaban de la avenida Boyero, lugar donde teníamos anotado el dato de que pasaba el bus, o guagua como le llaman en Cuba, que nos llevaría hasta el centro de la ciudad por la ínfima suma de 0.05 centavos de dólar por los 3. La otra opción si no, era tomarnos un taxi en el aeropuerto pero con un costo de no menos de 20 dólares.

Así fue como desde el primer momento nos empezamos a manejar y mezclarnos entre los cubanos para reducir los gastos al máximo.

La parte turística de la Habana está dividida en 3 grandes zonas, el Vedao, la Habana Vieja y la Habana Centro. Entre uno y otro hay bastante distancia por lo que decidimos repartir la semana que íbamos a estar en la ciudad alejándonos 3 noches en la zona del Vedao y 4 noches entre la Habana vieja y centro.

Como sabíamos que íbamos a llegar muy cansados del trajín del viaje ya habíamos reservado una habitación en una casa de familia en pleno corazón del Vedao, está es la forma más económica para hospedarse. El dato lo habíamos sacado de algún blog de viajeros de los tantos que leímos para informarnos antes de viajar, lamentablemente seria la peor experiencia que tendríamos durante todo nuestra estadía en la isla pero la carta ya estaba echada y no quedaba otra que hacer tripa y corazón.

El viaje en guagua fue de aproximadamente una hora donde ya empezamos a vislumbrar grandes diferencias en la vida cotidiana de los cubanos, hoy en día en cualquiera parte del mundo al subirse a un bus se puede observar a la gran mayoría de sus ocupantes enfrascados en la pantalla de su celular, portátil o tablet, en cambio en este país totalmente atrasado en lo referido a la tecnología, donde la gran mayoría no tiene acceso a tales aparatitos, la gente, para gran sorpresa nuestra, va toda entablando conversaciones entre sí. Así fue como durante una hora fuimos el centro de atención en todas las conversaciones, ya que les llamaba la atención que hacía está loca familia con enormes mochilas viajando todos apretados en el transporte local. Pero no solo eso sino que todos se mostraron súper amables para informarnos donde debíamos bajar, para dónde ir, que hacer y hasta algunos nos dieron sus direcciones de trabajo o casa para que los visitáramos, y obviamente muchos también nos preguntaban si ya teníamos alojamiento porque ellos en su casa tenían un pequeño hospedaje.

Un poquito mas para atrás por favor que hay lugar

Una vez instalados y luego de deshacernos de nuestras pesadas mochilas (las de mamá y papá en realidad, porque yo no llevaba) salimos a la calle a deleitarnos con los movimientos, ruidos, aromas e imágenes de esta ciudad que te transporta en el tiempo unos 50 años al pasado. Sus autos antiguos, sus casas coloniales, su música, sus habitantes son un deleite para los sentidos.

Como le contábamos antes la parte turística está dividida en tres grandes zonas. En el Vedao visitamos la universidad de la Habana que es la institución educativa superior más antigua de toda Cuba y una de las primeras de América.

Estuvimos en el Hotel Nacional ubicado a orillas del mar al que parece que los años nunca le pasaron. Se mantiene intacto en sus lujos y extravagancias de antaño.

Un lindo detalle es tomarse un buen mojito en el patio del hotel observando el atardecer!!!

Hicimos interminables caminatas por el malecón con unas vistas increíbles de la ciudad donde cruzamos el monumento a Antonio Maceo, un prócer de este pías.

El edificio más alto de la ciudad es el Fosca, en su último piso tiene un restaurante al que se puede acceder para observar una vista inigualable de la ciudad, lamentablemente cuando estuvimos el mismo se encontraba en remodelación pero es un tip muy bueno para aprovechar!!

El edificio verde de la izquierda es el Fosca

También visitamos la Necrópolis de Colon, un cementerio que posee un gran número de obras escultóricas y arquitectónicas y es considerado uno de los más importantes del mundo.

No podíamos dejar de visitar la tan famosa Plaza de la Revolución, lugar emblemático donde se reúne el pueblo tras marchas multitudinarias y que ha sido testigo de importantes discursos. También resaltan de este lugar las fachadas de los edificios ya que tienen relieves escultóricos con imágenes del Che entre otros!

Un domingo visitamos el Callejón de Hamel donde en la actualidad funciona un proyecto cultural comunitario ligado a la cultura afrocubana y que inició en los años 90 el pintor, escultor y muralista Salvador González Escalona. Aquí además de muchísimas esculturas, colores y cosas para ver hay música afrocubana en vivo y a altísimo volumen con mucha fiesta para bailar y disfrutar. Aquí nos llamó también mucho la atención una señora muy morena y con un traje de caderas extremadamente anchísimas que sentada en una mesita pequeña en un rincón, leía las manos, tiraba las cartas y veía el futuro en una gran bola de cristal.

En esta zona no podíamos dejar de probar los tan famosos helados de Coppelia. Es una de las heladerías más grandes del mundo, abarca toda una manzana. La misma funciona desde el año 1966 donde se buscó que todos los cubanos tengan acceso al helado por muy bajos costos. Por 20 centavos de dólar se pueden adquirir 7 bochas de helado. A toda hora hay una cola interminable y en Cuba funciona un sistema que nunca habíamos visto antes, donde cada uno al llegar pregunta quién es el último y recuerda su cara, y esta es la forma de saber cuál es tu turno, ya que no hay una fila de uno detrás de otro sino que cada uno mientras espera hace sus cosas.

Nos encantó el helado cubano, es muy cremoso y tiene muy buen sabor, pero debimos acostumbrarnos a que pueden haber como mucho tres o cuatro sabores y algunos días hasta solo uno.

También hablamos de la cola larguísima que hacíamos todos los días para tomarnos un exquisito helado, pero vale también decir que hay una zona donde uno entra directamente sin hacer cola y la bocha sale un poco más cara y hasta quizá haya gustos diferentes, pero esta es la zona para turistas y donde solo se maneja el dinero turista, el CUC.

 

Cultivando la paciencia a la espera de un helado

Luego de 3 días en el Vedao nos trasladamos a la Habana vieja donde nuevamente nos hospedamos en una casa de familia a muy bajo costo. Estas casa que pueden hospedar turistas extranjeros se distinguen por tener en la puerta un cartel con el dibujo de un tipo de ancla en color azul, eso quiere decir que están habilitadas por el gobierno para tal fin y las mismas cumplen con un protocolo administrativo extremadamente estricto y controlado. Además de que deben contar como mínimo con ducha de agua caliente y fría, aire acondicionado y refrigerador.

Desde este lugar recorrimos el resto de la Habana donde conocimos el Barrio Chino, si! en la Habana hay un barrio Chino con sus económicas ofertas gastronómicas y sus construcciones típicas.

Entrada al barrio chino

Visitamos el Capitolio, construido en el año 1929 e inspirado en el Capitolio de Estados Unidos el cual está en remodelación para que vuelva a ser la sede del parlamento cubano.

Una de las atracciones turísticas más importantes de la ciudad es el museo de la Revolución, creado en 1959 y ubicado en el ex palacio Presidencial. En más de 30 salas se puede conocer la historia del país.

Escultura de Fidel, el Che y Camilo Cienfuegos

Hay exhibidas miles de cosas pero la que más se destaca es el barco Gramma, el cual transporto a Fidel Castro de su exilio en México para volver a la isla junto a otro grupo de personas que formaron el movimiento 26 de Julio que posteriormente terminaría con la revolución cubana, y entre las cuales se encontraba el argentino Ernesto Guevara.

La Habana centro y la Habana vieja están divididas por el paseo del Prado, lugar ideal para caminar y sentarse en sus bancos de mármol a observar todo lo que transcurre a sus alrededores.

 

La calle obispo es la peatonal principal, es un torbellino de gente a cualquier hora del día, y es donde se encuentra todo el comercio para turistas!!!

Cuba es famoso por su ron del cual se destaca la marca Habana Club, por lo que no podíamos dejar de visitar su museo donde aprendimos todo el proceso y mamá y papá degustaron unos ricos tragos.

Siguiendo con la bebida, en la Habana hay dos bares sumamente tradicionales. Uno es la bodeguita del Medio donde se creó el tan famoso Mojito cubano.

El otro es el bar Floridita, el favorito de Ernest Hemingway donde se creó el también famoso Daiquiri.

Toda la ciudad está llena de Iglesias para todos los gustos, tamaños y religiones. Pero a nuestro parecer la que más nos impresiono arquitectónicamente fue la Catedral ortodoxa Nuestra Señora de Kazán, un templo ortodoxo Ruso con sus cúpulas bañadas en oro.

En la plaza vieja conocimos la Cámara oscura desde donde se obtiene una vista de altura de toda la increíble Habana Vieja.

Justo estuvimos para el día 16 de Noviembre, donde se cumplieron 499 años de la fundación de la ciudad, ese día la gente se reúne en la Plaza de Armas, donde se encuentra el sitio fundacional llamado el Temple, y donde se celebró la primera misa y cabildo en el año 1519 a la sombra de una Ceiba, un árbol frondoso. Hoy casi 500 años después se mantiene una tradición que consta en dar 3 vueltas a esta ceiba y pedir 3 deseos.

La gente dando vueltas a la famosa ceiba

Esperando el turno para dar las 3 vueltas

A pasos de este lugar se encuentra el Castillo de la Real Fuerza de La Habana, uno de los tantos de la ciudad.

Preparen, apunte, fuego!!!!

La Habana vieja linda con una enorme bahía que se puede cruzar en una embarcación desde la terminal de Ferrys. El costo es mínimo, 10 centavos de moneda nacional por persona. Nosotros tomamos el Ferry a Casa Blanca que nos dejó a los pies del enorme Cristo de la Habana.

El ferry

El Cristo de la Habana pesa más de 500 toneladas, tiene una altura de más de 15 metros y está compuesto por 68 piezas de mármol blanco de carrara. El mismo fue esculpido por Jilma Madera Valiente y es considerada la mayor escultura al aire libre realizada por una mujer. Fue inaugurado el 25 de diciembre de 1958.

Desde lo alto de la colina donde se ubica el Cristo se puede apreciar una vista de la Habana Vieja inigualable!!!

Lamentablemente el día que fuimos estaba fresco y lluvioso por lo que nos quedó pendiente uno de los grandes atractivos de la ciudad. Todos los días a las 21 horas desde la Fortaleza de San Carlos de la Cabaña ubicada a pocos pasos del Cristo se realiza un cañonazo, una tradición que rememora el cierre de la ciudad en tiempos de la colonia española. El disparo se siente en buena parte de la ciudad y simboliza el aviso del cierre de las murallas y del puerto a partir de una tradición que surgió en esa misma fortaleza en el siglo XVIII, cuando La Habana estaba rodeada por murallas que delimitaban su territorio.

Nuestra última visita fue al Castillo de los Tres Reyes del Morro ubicado en plena punta de la Bahia de la Habana. El mismo fue construido en el año 1589 con la finalidad de proteger la entrada al puerto de la Habana. Hoy se pueden recorrer sus ruinas y deleitarse con una increíble vista de toda la ciudad.

 

Sin lugar a dudas fue una experiencia totalmente maravillosa y distinta a todo lo conocido. Cuba no tiene medias tintas, o la amas, o la odias, en nuestro caso fue amor a primera vista, al margen de sus cuestiones políticas.

Sorprende la amabilidad y alegría de su gente, los paisajes son realmente bellos y que decir de perderse por sus laberínticas callejuelas con miles de ventanas y puertas siempre abiertas, por que la vida no solo se lleva a cabo dentro del hogar, si no que todos se comparte con el vecino de al lado, el del frente y hasta el que pasa caminando en ese momento por la vereda.

Muchas gracias por leernos y a seguir Creciendo en el Camino!

Podes ver más fotos de la habana haciendo click en los siguientes enlaces:

La Habana Parte 1

La Habana Parte 2

La Habana Parte 3

La Habana desde lo alto

La Habana Parte 5

Calles de la Habana

 

 

 

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